Un tatuaje con mucha presencia, debido, en gran parte, a su tamaño y lo detallado del trabajo interior de la cruz. La cruz celta se caracteriza por presentar un círculo uniendo los cuatro extremos de la misma. En este caso, el interior ancho de la cada brazo está relleno con un diseño de ribetes entrelazados. La cruz está trabajada para imitar el metal. |